Relatos de lo excepcionalmente cotidiano

¿Y si tuviéramos marcos de interpretación de la realidad distintos?

lunes, 28 de mayo de 2012

Versiones de uno mismo III


He vuelto de una semana en tu ser y he encontrado lo de siempre,
esta habitación extrañamente fría y mía, y la pila de cuadernos
en ese cajón perfectamente ordenado, donde las palabras guardadas
son libres,
donde los pensamientos siguen mezclados con los sentimientos.

Ese viejo cajón es el caos que reinó en mi persona,
es lo que ha desembocado en esta situación, en este sentir inexperto viejo,
en esa rabia manida en dolor, en esa exaltación de libertad enamorada de amor,
en esta entropía que aturde el negro de las pesadillas.

He vuelto a no ser yo,
a desear más que nunca que el cajón cierre definitivamente, el descontrol
que allí manché con tinta ya no soy yo, aunque soy yo,
aunque me recuerdo en esos versos y remordimientos,
después de tantas estrellas a tu lado,
carecen de sentido.

Carece de sentido el dolor que oprime en estos instantes mi pecho,
la punzada aguda en el lado izquierdo,
las obligaciones me parecen más vanales que el odio,
y ya no me reflejo en esas letras llenas de intentos.

Los intentos es mejor dejarlos en fracasos,
yo no quiero intentos,
los intentos son de gente sin resolución ni potestad para el cambio,
yo tomo la decisión y las estrellas a tu lado.

Las tomo.

martes, 15 de mayo de 2012

Versiones de uno mismo II


III
Crimen y castigo sobre García Montero,
Dostoyevsky enfrentado a la poesía,
amantes secretos, en orgía con mis horas de desvelos,
me roban la paz de la noches,
me regalan la libertad de estas paredes.

IV
Tras tres semanas de espantos, de despedidas interrumpidas,
de tatuarnos el alma a bocados en el tiempo perdido,
regreso de nuevo a chocarme con mi vida,
me reconcilio con mis fracasos y esta vez sí, esta vez,
me perdonan.

Perdona la tardanza amor, los desaires a deshoras,
los tatuajes meditados con alevosía y, los te quiero,
siempre fui bohemia a tu lado,
si me perdí o me perdieron, o me torturaron,
fue porque allí donde nace el miedo,
nace mi revolución.

domingo, 6 de mayo de 2012

Versiones de uno mismo


I
Hay momentos sin música,
días de los que sólo los recuerdos hablarán,
personas que se han de marchar
y lugares que no se han de volver a pisar.

Cómo las calles nos reclaman,
cómo el frío ya no tiene a quién atacar,
cómo el amor se acomoda a nuestros cuerpos
y cómo nos teñimos de verdad,
que no era sinceridad, que si era miedo, que si era realidad.

No tienes remedio, pero tampoco mi inquietud,
si hemos de naufragar, que no sea dos veces,
que sean los mismos tripulantes,
que no seamos los mismos.

Si aquellas fotos nos llaman en unos meses,
que caminemos con el paso decidido,
que el siguiente pisotón sea a nuestra desidia,
yo te deseo más que al aire que respiro.


II
Creo que ya he estado aquí,
entre la ansiedad y el dolor,
el dolor a ser mi yo más yo,
mi yo más egoísta, más equivocado,
más rebelde que sensato.

La sensatez parece un espejismo,
me desnudo ante mis errores
juro no volverme a lastimar, tarde quizás
insensato una vez más.

Busco refugio en el inconsciente y
me devuelve abismos,
pesadillas y rumores de fracasos,
es mi pasado el que me intenta proteger.

La lucha entre lo que era, lo que fui,
lo que echo de menos,
lo que te echo de menos,
lo que me abandonaste,
lo que están a punto de provocarme.

El pasado doloroso ahora intenta protegerme,
yo, desnuda e insensata me dejo impregnar,
de un futuro que no ofrece protección,
de alguien que me robará lo que me queda,
me autolesiono.

Quizás confío en mi seguridad,
como confié en ti y como confío en ti,
o quizás lanzándome al abismo
sólo busque huir del presente,
un golpe en seco, muy doloroso,
luego vendrá mi ansiedad de paz,
luego seré yo misma.

Mi pasado me avisa,
yo tomo nota,
yo tomo nota,
voy a ganarte,
voy a romper con esto,
para nunca o
para siempre.

lunes, 23 de abril de 2012

Night Hon


Descuelga esa discusión
trae dos latas,
tráete, y
háblame de lo que siento.

De la ansiedad que ataca las deshoras,
los miedos,
los oscuros, o
los pocos claros que veo en ese futuro.

Las pesadillas que pueblan mis dencansos
apalean restos oníricos,
ganan a mis ojeras,
pertuban eso de mi espejo.

Háblame del pie con el que camino los sueños,
de por qué te pido más si el miedo…
el miedo me impide andar,
o defenderme de mi misma.

Háblame de que es futuro,
por qué yo no lo tengo aquí,
por qué no me lo puedo imaginar contigo,
por qué yo quiero más.

Los relojes han obedecido al sol,
las putas rutinas a los veranos,
yo a lo que necesito,
sin pasar por ti.

Sólo espero que me hables,
de mis miedos, que no quiero tuyos,
que no quiero nuestros,
no quiero frío.

Te regalo lo que soy,
si acabas con esto,
si lo que comenzamos juntos,
lo acabamos juntos.

miércoles, 11 de abril de 2012

Se condena a un mendigo a quince años de vida en las calles por amar a la persona equivocada.

Hazme la puta guerra,
Viólame las entrañas,
Se infinitamente cruel,
Destrúyeme.

Con el deseo del que espera la muerte,
La noche despierta,
Los sentimientos regresan,
Los mendigos saludan al frío, y
Perséfone saluda de nuevo.

La negrura del dolor,
Calmada por el llanto,
Gritaba en silencio,
Imploraba clemencia.

Nunca viaje tan bello,
Resultó tan arduo,
Nunca blancura tan pura,
Se tiñó de tales espantos.

“Imploramos compasión,
Imploramos existir,
Imploramos ser humanos,
Imploramos calor… humano.”

Tu egoísmo daña,
Apuñala más que el frío de sus noches,
Más que haber perdido todo,
Más que nada es tu indiferencia.

La humanidad pasó de moda,
La belleza pura está corrupta,
La piedad causó baja,
La esperanza escasea,
Todas pasaron de largo.

“Deseo una mirada,
Al menos una,
Una chispa que me caliente,
Que me permita vivir.

Vivir que no sobrevivir,
Ese fue mi delito,
Mi condena,
Y, mi felicidad.


Allá en el infinitivo pacté tu salvación,
La sonrisa de los lunes,
La energía de las noches,
Los sueños de los indefensos.

Barra libre de sueños,
Caricias a deshora y,
Botones obedientes;
Sin duda fue un buen pacto.

Yo no te prometí
Gloria, ni reconocimiento,
Ni éxtasis de sexo,
Ni momentos imborrables.

Yo te prometí
La profundidad con la que miro a la vida,
La sencillez del anonimato,
El éxtasis de cada segundo compartido.

Te prometí otoños de flores,
Fotos a color de momentos lejanos,
Libros entre los que desnudarnos
Y nubes que comernos.

Que infinito nos reclame, o
Que finito sea novio de la muerte,
Ya carece de sentido.

Cadena perpetua al desprecio,
Al desamor,
A las calles,
Al frío,
A ser pisado por tu altanería.

No te deseo esto,
No te deseo riquezas,
No te deseo compasión,
No te deseo sonrisas,

Te deseo pasión,
Que metas mano,
Que seas descarado,
Que la vida no te asuste.

A cambio de la pureza de tu alma,
Yo pago con mi vida, pero
Te exijo, que me la devuelvas sucia,
Gastada, maltratada, agotada,
Que se note que has vivido.”

domingo, 8 de abril de 2012

Teoría del amor

Deberíamos hacer de las relaciones una transacción. Los individuos serían bancos y a cambio de un beso el otro miembro de la pareja daría otro. A cambio de una cena romántica, otra. Y así sucesivamente. Los sentimientos también deberíamos racionarlos, intercambiarlos sabiendo que vamos a dar a la persona tanto como recibes o vas a recibir. Nos ahorraríamos los celos, el pensar si nos quieren o no, el dudar por qué uno se interesa más por el otro que el otro por el uno. Habría un límite de dar y otro de recibir, así no podrías dar más de cinco sorpresas sin recibir ninguna. O recibir más de cinco besos sin revivir otros cinco. Y al retomar el equilibrio numérico podríamos seguir con la relación. Siempre justa e igualitaria, no uno por encima del otro, ni mucho menos sufriendo uno por lo que el otro hace o deja de hacer. Un amor sin sufrimiento. Así, exteriormente los demás también sabríamos lo mucho que se quieren en función de la cantidad de hechos, momentos y recuerdos intercambiados; la cantidad sí importaría. Y podríamos competir pro ver quién tiene una relación más numéricamente mayor. Y dependiendo de la frecuencia con la se incremente esa cantidad, así de interesada está la pareja en seguir con la relación. Sabríamos en pocos días cuando va a terminar una relación: en cuanto uno de los dos llegara al tope de dar y el otro no correspondiera, no se desbloquearía la posibilidad de que aquel que quiere seguir dando pueda hacerlo, y comprobaríamos que algo muy gordo está fallando. Quizás sería ideal una relación sin sufrimiento y controlada por las matemáticas.
Pero quizás alguien pagaría el pato. Y sería probablemente el amor. Porque si racionalizas el amor se muere. No puedes controlar algo que te controla a ti. Y moriría el amor, o al menos entraríamos en crisis. Humanos banqueros de amor en crisis lucharían desesperadamente por el preciado botín, acabando en engaños, mentiras y traiciones por ser ricos. Aunque quizás esto no es fantasía, ¿no somos acaso ya banqueros de amor? El caso es que a lo sumo este amor sería sustituido por dar cariño y sexo, y no, no habría relaciones duraderas, porque eso se puede obtener de muchas inocentes personas sin un esfuerzo relativamente alto. Acabamos de nuevo e inevitablemente en la muerte del amor. Para todos aquellos que ya son banqueros, o nunca se han enamorado, o piensan que el amor es mentira o inexistente supongo que esto les parecería un buen negocio y una manera de obtener placer gratis, sin sufrimiento. Pero para aquellos que creemos en el amor y vivimos irracionalmente pendientes de movernos por lo que este nos dicta; para nosotros, racionar el amor sería como frenar la energía…nunca nos quedaríamos sin aliento, no pensaríamos que dar la vida por el otro fuera algo heroico. Sería más bien estúpido, y estúpidos que se pierden la maravilla de amar ya hay suficientes, asique yo me niego a racionalizar lo que siento, mucho menos a contároslo o demostrároslo, y mucho menos a no sufrir. El amor respira del sufrimiento, y si uno muere, muere el otro. Pagaríamos con la insípida vida del no sentir, no euforia, no emoción, no ilusión, no esperanza, no paz, ni tranquilidad. La condena de la angustia del que está solo. Prefiero la AMARgura.

El cambio de dos a uno

Últimamente mi vida contigo es real, y ha dejado de ser aquel sueño en común que tantas noches planeábamos. Últimamente mi pasado me hace darme cuenta de que me he convertido en una coleccionista de momentos amorosos, ñoños, especiales, duros, tiernos, raros, felices, rutinarios, adorables, alegres, tensos…de todo tipo de colores y precios…y todos contigo. Últimamente el deseo de una vida contigo empieza a desaparecer, ya se ha despertado y ya es realidad.
No tengo quejas ni argumentos que me entristezcan, y gozo de barra libre de paciencia y fortaleza para dedicárnosla. Tengo la exclusiva y primicia de nuestra felicidad. Obvio que hubo un precio que se debía pagar, y obvio que pagué yo (como siempre). No fue barata esa primicia, pero resultó suficiente con aportar el miedo vivido en cada discusión, puesto que era yo la que veía todo peligrar, al igual que era yo la que se quedaba sola en una habitación sin saber que esperar de ti, sin poder dar más de mí, sin saber si esa vez mi sueño contigo llegaría a puerto o naufragaríamos de nuevo…Era yo la que veía derrumbarse a cada segundo los pequeños logros antes obtenidos como “pareja”. Era yo la que poseía la capacidad para pagar nuestra primicia. Y pese al alto precio, lo pagué, por tener una “pareja”.
Últimamente nos veo más como pareja que como amigos especiales, y últimamente me he acostumbrado a que estés ahí, siempre ahí, a mi sombra y a mi luz, a mis buenas y a mis malas, a mis depresiones y a mis euforias, a mis todos y a mis nadas. Últimamente soy una persona “normal” con una relación de pareja “normal”. Últimamente me has acostumbrado a esto.
Últimamente mis miedos son otros, y son miedos a perder lo que tanto me resistía a querer disfrutar. Te tengo miedo a ti, me tengo miedo a mí y tengo miedo a lo que podemos ser si dejamos de ser nosotros. Últimamente la remota, grotesca y dantesca posibilidad de ser dos y no uno, la posibilidad de mi vida sin ti, es lo que me asusta.
Echo de menos cuando estar sola no me asustaba, cuando era independiente y sentía que sola era más que acompañada. Pero supongo que este nuevo miedo a perderte de una manera seria es el miedo que me toca pagar a cambio de esta vida juntos en pareja que últimamente hemos construido, el cambio de dos a uno.